Son molinos, no gigantes.
El declive de Estados Unidos no ha empezado esta década, tampoco la pasada. De hecho, no ha sido en este siglo. "He venido a decirle al hombre indestructible que alguien quiere destruirle". Así advertía Rorschach, el sociópata del genial cómic Watchmen , al omnipotente Dr. Manhattan sobre los peligros que le amenazaban. Al igual que este antihéroe taciturno, muchas voces claman contra la evidente decadencia que está sufriendo el primer poder mundial. Sin embargo, no existe consenso real sobre su caída. ¿Ha sido en 2022, tras la invasión de Rusia a Ucrania? ¿en 2010, cuando se fundaron los BRICS? ¿O con la crisis de 2008? ¿O al derrumbarse la URSS? Los imperios no suelen caer de un día a otro. Y Estados Unidos no es una excepción. Por el contrario, es un caso paradigmático, un declive gradual, un descenso que va sin prisa...pero sin pausa. Para poder entenderlo, hemos de viajar ochenta años al pasado. El punto álgido (1945-1970). Cuando Hitler tuvo la gran idea de pasar a me...