El relato que viene.
En vista a los hechos de esta semana, en la que, de nuevo, parece que han pasado décadas y no días, la población occidental se va a ver sumergida en un mar de noticias sobre la última guerra patrocinada por los distintos actores del Nuevo Desorden Internacional. Ahora bien, sospecho que las oleadas mediáticas van a ser más dulces que con el otro gran conflicto (Ucrania). Me puedo equivocar, claro está, pues hoy mismo hemos visto como la televisión estatal -que no pública- hablaba eufemísticamente de "Guerra Israel-Hamas". Ay, Goebbels, al lado de estos tipos eres poco menos que un divo engominado.
Desde que Rusia invadió Ucrania han estallado, que yo sepa, tres bloques de conflictos, contando con la propia guerra ucraniana. Los otros dos son los golpes de estado en Níger y Gabón (bloque africano), la invasión azerí en Nagorno Karabaj y, por último, un nuevo recrudecimiento del conflicto palestino-israelí* (bloque de Oriente Próximo).
Demonizar al enemigo ruso fue muy fácil. James Bond llevaba haciendo el trabajo sucio desde hacía décadas. La inmensa mayoría de la población desconocíamos que ocurría en las fronteras del gigante euroasiático. Siempre lo hemos tenido como una franja conflictiva en la que el oso ruso despelleja a sus presas sin ningún tipo de control. Claro, no vamos a negar los crímenes internacionales perpetrados por el régimen post soviético, que no son pocos**, pero resulta que en el caso de Ucrania había una trama mucho más compleja que debía ser analizada para comprender el conflicto. ¿Qué hicieron los medios de persuasión? ¿facilitar tal comprensión a su ciudadanía, a la que teóricamente se deben como servidores públicos? si hombre, vuelva usted mañana. Hicieron lo que pedían los burrócratas europeos: una campaña de apología militarista propia de las dos guerras innombrables. No interesaba el promover conocimiento, sino vender el miedo, el sensacionalismo y la ira. Y les salió bien. Les ha dado hasta para que seamos indiferentes con la voladura de un gaseoducto o con el aplauso público de un parlamento entero a un ex de la Galitza***.
Respecto a los conflictos de Níger Y Gabón no vimos casi nada de esto, pues sospecho que no tuvieron muchas dificultades para meterlo debajo de la alfombra. A fin de cuentas, el "Sur Global" nos es desconocido. Yo mismo reconozco que tuve mirar el mapa de África unas cuantas veces para no confundirme con la ubicación de los países afectados por los golpes de estado. En el caso de Nagorno Karabaj, hubo artículos que advirtieron que podía haber una limpieza étnica, pero tampoco le dieron mucha importancia. ¿Cómo va a preocuparse occidente por los armenios? !Con la iglesia hemos topado! ni que echasen petróleo por la boca. Un par de declaraciones extravagantes de la Baronesa Leyen o del jardinero Borrell y seguimos cabalgando hacia las estepas.
Llegamos ya a Palestina. Este asunto es tan, tan, tan clamoroso, tan sobradamente conocido para todas las generaciones, tan divulgado en foros alternativos, tan resonado (la indiscreción y el pavoneo israelí ayudan, por supuesto) que es muy difícil diseñar productos mediáticos capaces de mantener la ecuación Luz-Oscuridad de la charanga ucraniana. Los Oratores de la televisión optarán por otra estrategia. Aun así, vistas las herramientas de persuasión tan sofisticadas que utilizan, no pondría la mano en el fuego por ello.
No quiero ser un anticuado o un soso, pero mi humilde apuesta es que los euro-peones del Dólar-Rey van a optar por la clásica ventana de Overton. Es decir, gradualmente harán que una idea psicopática (destruir Palestina a niveles apocalípticos) pase a verse como algo razonable, sensato, y...como no, ¡moderado, como el PSOE, como Barack Obama, o como Jesús Gil si cabe! Esta semana es "la guerra israelí-Hamás". La semana que viene será "La resistencia israelí"; la siguiente, "David contra Goliath!, y, por último, "Remontada en la Tierra de Caanan" ¡Viva la libertad, la democracia y el derecho internacional! ¡Y la cotización de todas y cada una de las empresas armamentísticas!
* Así mejor.
** Sospecho que algunos de los líderes europeos que llevan décadas de convivencia política con Vladimir Putin no saben donde se encuentra Chechenia. Resulta que Rusia solo ha atacado a Ucrania.
*** Recomiendo que miren las elocuentes explicaciones que dio el aristotélico presidente del congreso del país en cuestión. Parece ser que trescientos diputados son incapaces de verificar con el smartphone la identidad de la persona que van a aplaudir antes de hacerlo. ¿Chocan sus manos sin saber porqué? ¿Qué película de los Monty Python estamos viendo? Imagino que será algún nuevo objetivo del Subdesarrollo Insostenible: no saber hacer absolutamente nada bien para que, a cambio, el Tío Gilito te patrocine la campaña electoral y te vote hasta el Pato Donald.

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