Dos años de Ucrania (I): del relato al campo de batalla.
Se han cumplido ya dos años desde que Rusia atacara Ucrania, siendo esta una invasión llamada eufemísticamente "Operación Militar Especial" por Vladimir Putin. En este periodo parece que han pasado décadas, pues la resonancia del conflicto se globalizó desde el primer momento, de tal manera que aceleró procesos que llevaban años calentándose a fuego lento, y destapó vergüenzas occidentales de las que no nos acordábamos, o bien no sabíamos que existían. Dicho de otra manera: Se ha abierto la caja de Pandora y no hay vuelta atrás. En base a este despropósito haré un análisis desde distintas perspectivas. No prometo acertar.
Antes de ir al análisis del asunto, debo aclarar que no tengo simpatías ni por el Kremlim, ni por la Casa Blanca ni por la sede de Bruselas. Estoy contra el capitalismo y sus puñeteras guerras. Y eso incumbe a todos los actores de este conflicto.
¿Quién es el bueno de la película? la guerra cognitiva.
Se atribuye al dramaturgo Esquilo la frase de que la primera muerte de la guerra es la verdad. Sigamos a este ingenioso griego y analicemos los relatos de los bandos en liza.
La narrativa rusa arguye, en términos generales, que Ucrania es un pueblo hermano que requiere ser "desnazificado" y "desmilitarizado". Señala directamente la injerencia de los grupos de extrema derecha y de la OTAN como las manos que mecen la cuna. En versiones más extremas, niegan la existencia de Ucrania como nación al ser un invento contemporáneo o el producto de un error constitucional de Lenin. Cierto es que no siempre se ha esgrimido ese argumento, y, de hecho, Putin ha soltado una reciente perorata a Tucker Carlson sobre el asunto. Podríamos resumirlo en el siguiente axioma: sin los grupos nazis y sin la intromisión occidental, Rusia y Ucrania volverían a vivir como felices hermanos. Cuando leo o escucho a los burócratas rusos o a sus seguidores en redes sociales, no puedo evitar pensar en el razonamiento que reitera Carlos Taibo: a un pueblo hermano no se le bombardea.
Si creías que el relato tiene sus fallas, espérate a leer el de nuestro bando. Siguiendo, grosso modo, la versión occidental, todo este episodio se ha resumido en un dilema entre la democracia y el autoritarismo. Por tanto, no hay ninguna connotación geoestratégica entre las potencias en liza (Rusia y EEUU), solo el enfrentamiento entre dos modelos contrapuestos. Uno bueno contra otro malo. Los vengadores contra Thanos. Putin es una suerte de personaje malvado de corte Hitleriano que se salta "el orden internacional basado en reglas" y que coarta todo tipo de libertades a los ucranianos, mientras que la OTAN es una sociedad de Hermanas de la Caridad que se expande para continuar su misión para con los DDHH.
Frente a esta guerra de declaraciones, yo no puedo evitar sacar a colación algunos hechos probados:
- La NSA desclasificó documentos en los que se recoge como el gobierno de George H. W. Bush prometió a Gorbachov la no expansión de la OTAN.
- Año 2001: Putin manifiesta su apoyo a EEUU en la guerra contra el terrorismo, apoyando el establecimiento de bases americanas en Oriente Medio.
- Año 2007: En la conferencia de Munich, Putin advierte públicamente sobre la política exterior de los países occidentales.
- Año 2008: Francia y Alemania bloquean la entrada de Ucrania en la OTAN.
- La participación de EEUU en el Euromaidán (2014): Tenemos las conversaciones de Victoria Nuland arremetiendo contra la UE como gran recuerdo, o sus fotografías con el líder de la formación de extrema derecha Svoboda. Recientemente, un tribunal ucraniano ha afirmado que sectores de los activistas del Maidán emplearon francotiradores para atacar, tanto a manifestantes, como a la policía. El politólogo de la universidad de Otawa, Ivan Katchanovski, ha investigado certeramente el asunto. Como bien es sabido, esta revuelta desembocó en una guerra civil de ocho años. Se podrían escribir - y se han escrito - libros y libros sobre este asunto. Lo que queda claro es que no fue solo un levantamiento espontáneo como se afirma comúnmente. Había actores externos detrás.
| ¿Qué podría llevar a Victoria Nuland a tener tanto interés en provocar una guerra? Busquen en Google sus lazos familiares. Sigan el dinero, como se suele decir. |
- En el año 2019, la Rand Corporation, el Think Tank asociado a la CIA, publicó un artículo en el que se proponía la desestabilización de Rusia.
- A principios de marzo de 2022, cuando apenas había empezado la guerra, el ex primer ministro de Israel, Naftali Bennet, logró poner de acuerdo a Putin y a Zelensky. Francia y Alemania se sumaron al acuerdo. No obstante, Boris Johnson frenó el tratado.
Unas reflexiones acerca de estos hechos.
En primer lugar, parece que la OTAN no respeta la autonomía democrática de Ucrania. Sin más. El asunto de Johnson lo demuestra. En el segundo orden de las cosas, todo esto no quiere decir que Rusia no hubiera invadido a Ucrania sin las injerencias occidentales, pues no tenemos una bola de cristal para averiguarlo. Pero es difícilmente negable que el club del autollamado Mundo Libre ha hecho todo lo posible por provocar la guerra. Esto me lleva a un razonamiento acerca de los "Buenos" y los "Malos" de la película. Uno puede argumentar que Rusia está violando el derecho internacional al hacer esta barbaridad. Y tendría razón, pero no podría evitar replicar lanzando algunas preguntas al aire, tales como "¿que haría EEUU si México votase a favor de tener bases chinas o rusas en su frontera?", o "¿es que acaso la OTAN u occidente no tienen también un historial dudoso respecto al derecho internacional en lugares como Belgrado, Irak o Libia"? y dichas preguntas me llevarían, por último, a una conclusión: las relaciones internacionales deberían servir para establecer un sistema de seguridad colectiva para todos los países del mundo, no para provocar desastres sucesivos y justificarlo mediante la puesta en marcha de campañas propagandísticas. Claro, pero eso sería algo propio de un mundo donde los sistemas políticos autodenominados democráticos sirviesen al bien común y no a los intereses del gran capital y sus conflictos periódicos.
¿Quién va ganando?
El presente conflicto no es solo una guerra entre Rusia y Ucrania, sino que es, como mínimo, entre la OTAN y Rusia.
A rasgos básicos, se podría resumir muy brevemente la guerra de la siguiente manera: Rusia comenzó la invasión desde el este de Ucrania con resultados negativos, por lo que tuvieron que retirarse de la ciudad de Jersón en noviembre de 2022. A partir de ese momento, Rusia cambió su estrategia y empezó una guerra de desgaste en la que ha empantanado a Ucrania y a todos sus patrocinadores.
Veamos como ha afectado lo que llevamos de guerra a cada contendiente.
- EEUU: Podría decirse que el águila americana es el principal ganador. Gracias a la guerra, ha logrado desacoplar el eje económico de Europa y Rusia, compuesto por la venta de manufacturas del primero y por la venta de energía abundante y barata del segundo. Los lanzamientos de paquetes de sanciones y la destrucción del gaseoducto del Nordstream han provocado que EEUU sustituya a Rusia como abastecedor energético de Europa. Sin embargo, con la letra pequeña de que el gas licuado del tío Sam es hasta cuatro veces más caro que el ruso, provocando así una espiral inflacionaria y una consiguiente desindustrialización de los países de la Unión Europea. ¿Y a dónde se han ido esas empresas? pues, bien a EEUU, bien a China. Por lo tanto, su objetivo estratégico de la ruptura de Eurasia ha sido conseguido.
- Rusia: Cuando comenzó la guerra, surgió una enorme retórica triunfalista sobre la derrota que iba a sufrir Rusia frente a la combinación del fervor ucraniano y las sanciones europeas. Los tertulianos decían que la economía rusa duraría una semana, Von der Leyen afirmó que los rusos estaban destruyendo lavadoras para fabricar armamento, Borrell dijo que Rusia no era más que una gasolinera con bombas nucleares... los ejemplos son infinitos. El Liga del Mundo Libre creía que con las sanciones lograría esclerotizar la economía rusa, lo que provocaría revueltas internas y el fin del régimen de Putin (nada arriesgado sabiendo que hay bombas atómicas de por medio). Por desgracia, no parece que haya ocurrido eso. Parece ser, por otra parte, que Rusia ha vuelto a desarrollar su industria militar y ha consolidado su unión con China y el grupo BRICS, acelerando así el proceso de desglobalización. Con esto no quiero afirmar que Rusia haya salido ganando de ser sancionada, sino que ha sabido adaptarse y que no hay visos de que su régimen vaya a derrumbarse. Todo esto, sumado a que han neutralizado, dicho suavemente, a Ucrania, la coloca como la segunda vencedora de lo que llevamos de guerra.
- La UE: El viejo continente está empeñado en desaparecer como potencia a base de provocarse guerras gigantescas. Parece que los reyezuelos que derrotaron a Napoleón en 1815 entendían mejor el peligro que los burócratas de Bruselas del presente. Y sin que hubiera potencias nucleares de por medio. Para poner las cosas en contexto, la estabilidad política y económica de la Unión Europea giraba en torno a un concepto geoeconómico que se llama Ostpolitik, es decir, la normalización de relaciones con Europa del este, es decir, con Rusia. Explicado para niños pequeños: yo te doy coches, tú me das gasolina barata. Si Europa occidental y Rusia se llevan mal, el continente cae, indefectiblemente, en el desastre. Los ejemplos son las guerras napoleónicas y las dos guerras mundiales. El preludio de la Ostpolitik radica en el final del siglo XIX, cuando el canciller Otto Von Bismarck tejió hasta tres alianzas con Rusia. Cien años después, un tal Willy Brandt volvió a formalizar esta conducta, la cual supuso un éxito para la seguridad y la economía europea. Sin embargo, la política europea en estos últimos años ha virado en consonancia con los intereses de Estados Unidos, en lugar de los de la propia Europa. Desconozco las razones, pero si conozco las consecuencias. Decisiones como el apoyo férreo a la expansión de la OTAN, el efecto rebote de las sanciones, el no haber ni siquiera respondido a la voladura de una estructura vital para tu economía como era el Nordstream, las declaraciones delirantes de los políticos, han derivado en una serie de conclusiones para la Unión Europea:
1. Desindustrialización: Como exponía antes, el aumento de los precios energéticos está provocando el desmantelamiento industrial de, nada más y nada menos, que Alemania, y detrás de la recesión germana va toda Europa detrás. Solo llevamos dos años con el encarecimiento energético y sus problemas subyacentes. Podemos estar ante el principio de un problema muy, muy serio. No obstante, los políticos afirman que es un problema menor, que el Dios Mercado proveerá una transición energética-ecológica que volverá a realzar a Europa durante esta década (aun con todas las voces científicas que se ríen por no llorar de escucharlo).
2. Decadencia: la Unión Europea lleva sin encontrar la estabilidad desde la crisis del 2008. Pero puede que la guerra de Ucrania haya significado un punto de no retorno. El mundo es cada vez más competitivo, con países en Asia con poderosos proyectos a largo plazo...mientras que Europa aparece completamente desnortada, al vaivén de lo que diga el patrón norteamericano. Y hay más. No solo estamos oxidados material y económicamente, es que en términos de imagen y de proyección al mundo hemos caído completamente. La Europa que sanciona vigorosa a Rusia y se queja tímidamente de las fechorías de Israel es una perfecta metáfora de su pérdida de importancia y de su condición de reliquia.
| Ostpolitik: Willy Brandt arrodillándose ante el monumento de las víctimas de la SGM en Varsovia (1970). |
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