Trump 2024.
Tiene pinta de que la imagen de Donald Trump levantando el puño tras haber recibido un disparo va a pasar a la historia. La administración Biden no parece ser capaz de contrarrestar a un Trump al que cada vez se le está poniendo más cara de próximo presidente de los EEUU. Esto tiene unas implicaciones en la política exterior que deben ser analizadas.
Normalmente, el cambio de presidentes en Estados Unidos no suele acarrear un cambio sustancial en las estrategias internacionales. Sin embargo, el caso de Trump puede ser diferente, ya que sus posiciones frente a Rusia, China o Irán son contundentes. Hay diversas interpretaciones sobre somo se comportará en caso de que vuelva a la Casa Blanca.
Visión republicana: el Trump pacifista.
Algunos autores, normalmente de opinión favorable a Trump (no todas, lo recalco) creen que llevará a cabo una política de pacto y que reducirá el papel de EEUU como policía global. Principalmente, esta línea de pensamiento tiene tres argumentos.
Primeramente, Trump ha renegado de la guerra de Ucrania reiteradas veces, pues la considera un derroche del que se deberían hacer cargo los europeos. De hecho, ha llegado a coquetear con la idea de salir de la OTAN. Esto último sería mortal para la Alianza Atlántica, ya que Estados Unidos pone el 70% de su presupuesto.
En segundo término, Trump se ve a si mismo como un enemigo del "establishment", es decir, de la oligarquía que manda detrás de cada gobierno en EEUU. Entiende que dicha oligarquía a la que tilda de "globalista", "woke" y viceversa se beneficia propagando guerras continúas que no benefician al desarrollo de Estados Unidos como potencia mundial. Y esto nos lleva al tercer punto.
Make America Great Again (MAGA). Ese es el lema de Trump. Para recuperar el esplendor perdido, Trump apoya una política centrada en la recuperación del potencial industrial y comercial, para así poder hacer frente al desafío económico de China, quien considera el verdadero enemigo de la hegemonía norteamericana.
La teoría del Trump pacifista se podría resumir en una frase: más economía interna, menos guerra externa.
Visión Demócrata: el Trump belicista.
Las voces asociadas al Partido Demócrata y a la OTAN vaticinan que la llegada de Trump a la Casa Blanca supondrá un descalabro geopolítico. En lo referido al asunto ucraniano, creen que la salida de la OTAN provocará que Rusia se vea en condiciones de aventurarse a conquistar más países europeos. Dicho de otra forma, entienden que Trump es una especie de aliado implícito de Putin.
Respecto a China, no critican excesivamente la fijación de Trump con este país, pues concuerdan con él en que es el enemigo a batir. La enemistad entre estas dos potencias es un consenso entre republicanos y demócratas.
En torno a Oriente Medio, afirman que Trump va a dar un gran apoyo financiero y político a Israel. Ciertamente, no es algo que el aspirante republicano se haya esforzado en disimular.
La idea general es que Trump va a ser un disruptor de la política exterior occidental, y que, en lugar de promover la democracia en el mundo, va a apoyar actitudes oligárquicas y dictatoriales. Creen que le mueve un deseo de venganza contra el "establishment" y que por ello plantea acabar con las ideas de la "expansión de la libertad" de la política exterior de Estados Unidos.
Opinión: el Trump impredecible.
Una vez vistas, de manera resumida, las dos visiones imperantes sobre Trump, toca hacer una revisión crítica a ambas.
La política exterior de Trump dista de ser "pacifista". Cierto es que rechaza el mantenimiento de conflictos como el de Ucrania. Sin embargo, en su anterior legislatura fue notablemente agresivo contra Irán. También es verdad que frente a China ha abogado por la competitividad económica y la puesta de aranceles. Ahora bien, ¿y si esa estrategia no le funciona y China sigue creciendo frente a EEUU? ¿Mantendrá Trump esa política o virará hacia una más agresiva? Es una pregunta pertinente.
Respecto a la idea de que Trump traerá un caos geopolítico, solo puedo responder con ironía. El centro de África, el Este de Europa y Oriente Medio están en llamas. En el sudeste asiático cada vez hay más tensiones. Todo esto ha ocurrido durante la administración Biden. Si este contexto no puede tildarse de caótico estamos ante un grave problema de disonancia cognitiva. No es descartable que Trump aporte más leña al fuego, pero en modo alguno ha sido el único incendiario.
Mi conclusión sobre esto va a decepcionar al lector: me es muy difícil pronosticar que decisiones puede tomar Donald Trump si llega a la Casa Blanca. Hay muchas variables, muchas aristas y muchos cabos sueltos en esta trama.
Escenario optimista: Trump logra un acuerdo satisfactorio en Ucrania y libra una guerra comercial contra China que le da los resultados suficientes como para no enfrentarse a dicho país militarmente.
Escenario pesimista: Trump acuerda un armisticio insatisfactorio en Ucrania que abre una brecha entre Europa y Rusia, consolidándose la caída de la Unión Europea. Poco después, entra en guerra contra China al considerar insuficiente la estrategia comercial.
En Oriente Medio, el escenario va a parte. Siempre será pesimista, pues el estado de Israel seguirá siendo apoyado en su "tarea" en Palestina.
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