Dante en la OTAN (I).
Normalmente, en este blog se hacen análisis geopolíticos. La intención de los artículos, aun con sus sesgos y sus mediocridades, es la de aportar una información útil a un público amplio para que puedan entender la política exterior de las grandes potencias de una forma genérica. Sin embargo, ha habido otros artículos en los que ha tocado mojarse. No en vano, Dante reservó un círculo en el infierno para los neutrales. Y como no tengo ganas de vérmelas con Lucifer me las voy a tener que ver con el secretario general de la OTAN. Aunque he de decir que al menos el primero tiene una historia interesante.
Dante Alighieri.
El día 14 de enero, Mark Rutte, mandamás de la sacrosanta Alianza Atlántica (OTAN), primero en su nombre, hijo del Sol, César del Occidente Libre, enviado de Dios y, como no, moderado entre los moderados del centro centrado, hizo una serie de declaraciones que me han dejado con una perplejidad similar a la de Carlo Ancelotti cuando observa a Tchouameni corriendo detrás de Lamine Yamal. Toca analizarlas.
Especulando, que es gerundio.
Rutte habló, como no, de la creciente amenaza que se cierne sobre el mundo libre. Según él, una alianza mortífera entre Irán, Corea del Norte, China y Rusia se mece sobre nosotros. Dentro de este eje tiránico, Rusia se posiciona como el peligro existencial para Europa, puesto que ha invadido Ucrania. Siguiendo sus asertos, la guerra en Ucrania conlleva a una futura guerra "en tres o cuatro años" contra Rusia ¿Qué significa esto? ¡Qué hay que gastar más en pistolas!
Mark Rutte.
La lógica es aplastante, aristotélica. Como igual en unos años hay guerra, habrá que fabricas muchas armas. Me toca plantear que, como seguramente en unos años muchísimos ancianos y enfermos estarán moribundos, también podríamos gastar más en hospitales o en la formación de los médicos y enfermeros ¿o no? Bueno, pues no, que eso no da dinero a la comunidad otaniana.
Uno podría responder que mi argumento no es más que un comentario populista. Bien, pues miremos el asunto desde otro lado. Los países de la OTAN son democráticos y libres, según sus constituciones. ¿Entonces, porqué tenemos a un cargo no electo por la ciudadanía hablando de elevar nuestro gasto común sin dar, si quiera, derecho a réplica a las millones de personas que componen este mundo libre? pregunta incómoda. No vaya usted a buscar la respuesta, que igual vienen los compañeros de la Sexta y le llaman conspiranoico un miércoles cualquiera.
¡El señor alcalde ha dicho que el PIB es uno y trino!
El año pasado, el prestigioso historiador Emmanuel Todd escribió un libro llamado la Derrota de Occidente. En esta obra, el autor explicó que los países occidentales iban a perder la hegemonía mundial de forma inexorable. Entre sus muchos argumentos (algunos mejores, otros peores, a mi juicio), advertía sobre la falsedad del PIB en Europa, pues este es especulativo y no productivo. Dicho de otra forma, nuestra economía no diferencia entre una estafa piramidal de un fondo de inversión y una manzana.
Breve aclaración: Emmanuel Todd predijo la caída de la URSS en 1976. Guste o no, es un académico serio. Por supuesto, no verás mencionada su obra en la televisión española. Para analizar temas de política internacional siempre contamos con expertos de la talla de Bertín Osborne, Risto Mejide, algún influencer sobre outfits y Joaquín, el del Betis.
Pues resulta que Rutte ha debido de leer a Todd. Ha informado de que Rusia, teniendo menos PIB que Bélgica y Holanda juntas, produce mucho más armamento en tres meses que toda la OTAN en un año. He de agradecer a Rutte su sincericidio: el crecimiento económico europeo del que presumen los políticos a diario es una patraña. Me lo apunto para cuando vengan a enseñarme gráficas en algún soporífero debate electoral.
Pero, una preguntita, antes de nada ¿es que acaso una subida del PIB en defensa, el cual ya sabemos que es especulativo, garantiza la creación de una estructura militar superior a la rusa? no sé ni para que la hago, si aquí da igual todo.
Divina Comedia. Dato de 2024
Quien dice 3, dice 5.
Las declaraciones de Mark Rutte no parecen venir de una sesuda investigación económica sobre como poder reestructurar Europa para convertirla en una gran potencia militar. Por el contrario, vienen sospechosamente precedidas de las reclamaciones de Donald Trump de la semana pasada, en las que pedía a los países europeos subir el gasto de defensa desde el 2% del PIB hasta el 5.
En la OTAN, no nos engañemos, manda el Sheriff. Y el Sheriff es Estados Unidos, que maneja más de la mitad del presupuesto. Rutte está haciéndose eco del mandato del presidente norteamericano. Sin embargo, ha suavizado el mensaje refiriéndose al 3% del PIB, en lugar de al 5.
Y aquí es donde la tragicomedia llega a su catarsis, a su esplendor, al amanecer que se presenta entre llantos terribles y risas psicóticas, al despropósito más absoluto. El país que dirige la supuesta alianza, ese gran Sheriff, dice que nos va a quitar Groenlandia. Si, si, ese mismo. Por el camino nos pega una colleja y nos suelta un "y el presupuesto en armas me lo subes, y además me las vas a comprar a mí, figurita". Y se va a caballo con la altanería de John Wayne.
¿Y los moderados? ¿nuestros queridos moderados de traje y corbata, que harán? como los enanitos de Blancanieves, pero en vez de "cavar, cavar, cavar", "tragar, tragar, tragar". Dante los tenía bien calados.
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