La infamia.

Vamos a hablar del estado de Israel, de la Unión Europea y de Estados Unidos. Avisados quedan. Pónganse los cinturones.

Estos últimos días, parece que unos rayos de esperanza han aparecido por Occidente. Francia, Inglaterra, España y Canadá, entre otros, se lanzan enérgicamente, al unísono, como corceles dirigidos por un auriga justiciero, a condenar los crímenes de Israel. El consenso de los luminosos, llenos de gracia y moderados líderes es claro: hasta aquí hemos llegado. ¿Qué está pasando? ¿Qué se cuece entre bambalinas? Acerquémonos al misterio.

Despejando el asunto.

De la noche a la mañana, el arcángel Gabriel ha acudido a las alcobas de la dirigencia occidental y les ha transmitido la revelación. De repente, Keir Starmer, Emmanuel Macron y Pedro Sánchez se han convertido en fervorosos enemigos de Israel. La libertad de los pueblos ha entrado en sus almas y ahora cabalgan directos hacia la paz de Dios. Esto es, más o menos, lo que cuenta el grupo PRISA.  En esta casa creemos que el tema tiene más aristas.

Keir Starmer y Emmanuel Macron.


Como venimos remarcando en muchos artículos, en la Unión Europea, ni en un ningún estado, se toman decisiones de calado ético. Y esto, por supuesto, es un desgracia condenable. Israel lleva casi tres años llevando a cabo su "tarea divina" y, por lo visto, en el liberalismo europeo se han enterado esta semana.  Incluso una insigne política española ha afirmado que lo de Israel "parece un genocidio". Grandiosa taxonomía jurídica. Por lo que pueden ver, en España los apagones también son mentales. 

Como fuere, para que los Targaryen de Bruselas se hayan puesto medianamente serios con estas atrocidades han tenido que pasar sucesos que nada tienen que ver con la moral, la ética ni las monsergas que nos obligan a escuchar a diario. Todo es mucho más prosaico, terrenal, aburrido. Como decía Javier Krahe, "todo es vanidad".

Vamos a especular un poco ¿Qué ha podido pasar? Insisto, por si a caso: el que crea que ha sido por una cuestión moral siempre está a tiempo de suscribirse a Disney + y ponerse alguna película del Capitán América.

¿La respuesta está en las Dunas?

Arabia es una tierra en la que se deciden muchas, muchas, muchas cosas. Casual, o causalmente, un tal Donald Trump ha puesto sus pies sobre sus grotescos palacios esta semana. Según se cuenta, Estados Unidos ha cerrado acuerdos con el estado saudita por la cifra de 600000 millones de dólares.



Este hecho puede ser una simple formalidad. Arabia Saudí se sienta en todas las mesas donde hay negocios. Su relación con USA, China o Rusia no es mala. Por lo tanto, no es descabellado pensar que es un simple acuerdo económico rutinario.

Ahora bien, también puede plantearse otra posibilidad sombría para Israel. Las relaciones entre la administración Trump y Netanyahu son oscilatorias, inestables. Sumado a esto, algunos miembros del ejecutivo norteamericano (el propio Trump o Tulsi Gabbard, por ejemplo) han reiterado la necesidad de replegar la política exterior de USA hacia lugares más seguros. En román paladino, Trump puede estar planteando una derrota relativa de la hegemonía de USA en Oriente Medio, la cual siempre había estado ligada a su apoyo a Israel. 

¿Y porqué querría hacer algo así Estados Unidos? ¿no les valdría con replegarse sin más? Por que Netanyahu puede estar intentando empujar a USA a una guerra generalizada en Oriente Medio mediante el estallido de un conflicto directo Irán-Israel, cosa que Trump y sus acérrimos considerarían perjudicial para los intereses estadounidenses.

Esta tesitura, de ser cierta, podría significar que Estados Unidos empiece a mimar gradualmente a Arabia Saudí...en relación inversamente proporcional a Israel. Y, al entender este desequilibrio, Europa optaría por adoptar la política estadounidense. 

Admitimos, eso sí, que esta hipótesis plantea preguntas serias. ¿Puede la administración Trump hacer algo así? ¿la presión del lobby israelí no le torcería el brazo? como mínimo, es difícil de imaginar. Y más viniendo de un presidente tan impredecible.

Política Lord Farquard.

Este hipótesis sería la más tragicómica de todos. Puede parecer, en primer término, muy infantil, pero procedemos a su explicación y que cada uno juzgue.

La semana pasada, Israel alcanzó el segundo puesto en el festival de Eurovisión (Ese festival nada politizado que expulsó a Rusia por la invasión de Ucrania y mantiene a Israel como si lanzara flores sobre Gaza). Parece ser que Israel ha intentado, o ha logrado, amañar las votaciones. Esto ha levantado ampollas en la opinión pública europea. Por resumirlo coloquialmente, ha debilitado la imagen de una supuesta Europa genuflexa ante los caprichos de Israel.

¿Cabe la posibilidad de que la Unión Europea esté reaccionando ante el desafío de Israel en el festival para sacar pecho ante sus ciudadanos? 

La Comisión Europea hablando con la Comisión Europea para mejorar la imagen de la Comisión Europea. Óleo sobre lienzo.

Nos resulta francamente improbable, pero, viviendo los tiempos que se viven, hay que poner todas las cartas sobre la mesa. Estamos hablando de políticos que montan en cólera porque un lobo ha matado a su poni, que dicen que hay que hacer giros de 360 grados... en fin, que les vamos a contar a estas alturas de esta pésima obra ¡Cosas veredes, amigo Sancho!

Urnas are coming?

Los gobiernos de Canadá, UK, Francia e Inglaterra tienen elementos comunes, aparte de ser insoportables. Están formados por fuerzas que anadean entre el liberalismo y la socialdemocracia. Esto es lo que en España llamamos fuerzas de consenso, moderados o centristas.

Estos gobiernos tienen una masa de votantes que, posiblemente, esté atendiendo el asunto palestino con el rabillo del ojo. No creemos, eso sí, que sea una gran masa electoral, ni que Palestina sea un tema central en estas sociedades (ojalá y nos equivoquemos). No obstante, el caso francés puede arrojar luz a todo esto. 
Dominique de Villepin.

La posibilidad de que Dominique de Villepin, ex primer ministro francés, se presente a las elecciones de 2027 se vislumbra en el horizonte. Villepin no es muy distinto de Macron en lo ideológico, y eso le hace peligroso en términos electorales. Sumado a este empate, Villepin es un personaje muy popular...y ha ganado aun más prestigio por haber criticado duramente la política israelí en Gaza. ¿Puede ser que Macron esté intentando ganar votos de cara a 2027? 

Memoriae damnatio y a otra cosa.

En la Antigua Roma, los emperadores que caían en desgracia solían sufrir una demonización post-mortem por parte de sus sucesores. Esta campaña de desprestigio se llevaba a cabo para legitimar el nuevo orden político de cara al público.

Detengámonos un segundo sobre Benjamin Netanyahu, el actual primer ministro israelí. Su imagen se está deteriorando gradualmente, con escándalos de corrupción y protestas masificadas de su propia población por su mala gestión de la "guerra" (llamar guerra a las atrocidades que está cometiendo Israel es un ejercicio de neo-lengua propio de 1984 de George Orwell, ese libro tan invocado y tan poco leído por los todólogos habituales.)

¿Puede ser que la UE esté aprovechando la delicada situación de Netanyahu para darle un último empujón y así poder venderse como los valedores de la paz?  una especie de golpe de estado blando, una cancelación

Para saber más sobre esta hipótesis, recomiendo este artículo breve de Caitlin Johnstone.

                                                                    El problema sigue.

Abandonemos todas estas hipótesis, pues pueden ser meras especulaciones y habladurías. Vayamos a la cuestión de fondo. Condenamos a Netanyahu, Galliant, Smotrich y demás carniceros, estupendo. ¿Y luego qué? ¿Qué hacemos con el infierno, con el crimen, con la barbaridad, que se ha cometido y se ha retransmitido en Tik Tok como si nada durante años?

Hay quien afirma que se podría reestablecer la solución de los dos estados (resolución 181 de Naciones Unidas del año 1947). Esto tiene un problema: uno de los dos países es un montón de escombros a causa del ataque del otro.

También, otros replican que podrían integrarse Palestina e Israel en un mismo estado, con un marco de convivencia común. Vuelvo al párrafo anterior. No hay nada que añadir.

Hemos metido a todo Oriente Medio en un atolladero de muy difícil solución. Por el camino, se han diezmado pueblos y se ha sembrado la semilla de la revancha interminable. Y hay que hablar de ello.

No se debe dejar de insistir en esta imagen. Israel pretende hegemonizar su espacio vital, su Lebensraum. El tema "anti-terrorista" es una cuestión periférica. Dejen de mirar al dedo, ¡os están señalando a la luna!


Todo esto viene de muy lejos. No es solo Netanyahu, o Trump, o Biden, o Hamás, o quien se preste. Es una cuestión estructural.

Israel es un estado cuya razón de ser, desde que nació en 1947, es la expansión colonial del sionismo en todo Oriente Medio. Israel es un ente autodestructivo que vive hipotecado a una causa expansionista y virulenta. Insistimos: la comunidad judía no tiene ninguna culpa de esto. Por el contrario, Israel es el mismo proyecto que tenían los imperios coloniales en África, solo que llevado contra los países árabes-musulmanes. Es un desastre continuo porque está pensado para ser un desastre continuo. 

No tiene que ver con la expulsión de los judíos, un pueblo que, sin duda, ha sido perseguido a lo largo de la historia. Eso es una razón a tener en cuenta para entender el tema, pero, realmente, lo que se esconde en el génesis del actual estado de Israel es la prolongación de Occidente en un territorio estratégico, que sirve para rodear Asia, asegurar el abastecimiento de petróleo y disciplinar cualquier conato de enfrentamiento del mundo árabe con el orden establecido. 

Cuando la patulea de políticos europeos sale en público a decir "Israel somos nosotros" están diciendo la verdad. Pero, por desgracia para ellos y su zafiedad, Israel es de los nuestros por una cuestión muy oscura. Y es que Israel es nuestro látigo imperialista en Oriente Medio. Es el estado 28 de la Unión Europea y el estado 51 de Estados Unidos.


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