un retrato incómodo.
Europa saca músculo en público, pero su realidad política, económica, social y moral apunta a exactamente todo lo contrario.
| 90 minuti sin propaganda bruseliana son molto longo. |
¿Está Europa para presumir? ¿es todo fachada? veamos, pues, la Europa realmente existente.
La geografía no miente: entre apagones y austrohúngaros.
Empezamos por España. el 28 de abril hubo un apagón que dejó a la Península Ibérica sin electricidad durante horas. Este suceso, afortunadamente, no fue a mayores. Ciertamente, no son pocos los técnicos que llevan años advirtiendo sobre la posibilidad de que algo así ocurriera en España, los cuales, por supuesto, se han llevado una gloriosa etiqueta de "colapsistas", como es el caso de Antonio Turiel. Sea pues, el 28 se cumplió la advertencia.
| Libro recomendable. |
| Es todo tan cansino. |
| ¿Quiere saber de donde viene la opulencia francesa? dé un paseo por aquí. |
En réplica a estos sucesos, la periferia europea se está moviendo...hacia Rusia. Hungría, Eslovaquia, Serbia o Rumanía no quieren sumarse a la deriva de las grandes economías europeas. En cuanto miran al este, se encuentran con que Rusia es un socio económico fundamental para sus países, además de estar lo suficientemente cerca como para evitar un choque militar. Estos gobiernos desconfían de Bruselas, y no les faltan razones.
Sobre estos países, debe recalcarse un detalle. Hungría y Eslovaquia saben lo que es sufrir una invasión rusa (1956 y 1968). No son pro-rusos, ni similar. Saben donde se encuentran y a donde van. Sean de derechas o de izquierdas.
Ineptitud política, descenso energético forzoso, crisis económica, fractura social, disensiones internas e inestabilidad geopolítica. No hay fortaleza política de ningún tipo. Todo invita a pensar lo contrario.
La Comisión Europea: Trumpistas de centro.
Detrás de los distintos gobiernos que componen el mosaico europeo, la institución más poderosa de la Unión es la Comisión Europea. Este órgano, prácticamente desconocido para casi toda la ciudadanía (me incluyo), es el principal brazo ejecutor. Y esta comisión, al igual que Donald Trump en USA, tiene una máxima: no reconocer nunca los errores.
Es evidente que la guerra de Ucrania es un desastre. Los tratados de Minsk de 2014 fueron un fraude. En 2022, se boicoteó un tratado de paz en Estambul. Tres años después, ni las sanciones a Rusia, ni la fuerte resistencia ucraniana, han sido capaces de doblegar al régimen ruso. La lógica invita a pensar que la situación es insostenible. Pero, sin embargo, la Comisión Europea prefiere redoblar sus esfuerzos y planificar un rearme de ¡800000 millones de euros! el cual, por supuesto, no ha consultado con ni un solo ciudadano europeo. ¿Porqué hacen esto? porque son una clase gerencial que decidió hipotecar su futuro en una victoria contra Rusia. Y, como no ha salido, ahora no pueden reconocer su error públicamente.
En lugar de abrirse a un debate público sosegado, cívico, transparente y razonable sobre las aristas del conflicto, la Comisión, en connivencia con los medios generalistas, ya está elucubrando sobre promover una iniciativa mediática contra la desinformación ruso-china de otros 300000 millones. Los más avispados se estarán acordando del famoso Ministerio de la Verdad de 1984 de George Orwell.
Si una unidad política está tan convencida de sus argumentos, de su fortaleza interna, de sus virtudes...¿Porqué necesita señalar, silenciar y despilfarrar para convencer?
La autoridad moral.
Ni la política, ya sea interior o exterior, ni la economía son el punto fuerte de la Unión Europea. Pero, cuando parece que todo está perdido, Europa siempre saca una carta presuntamente incontestable: los valores. Nadie tiene una ética, una tolerancia y un amor a la libertad como Europa.
Y de repente, Gaza.
Israel, el tentáculo de occidente en Oriente Medio, lleva tres años perpetrando una masacre inconcebible. Una matanza indiscriminada que se graba a diario hasta en Tiktok, una barbarie que recupera los vicios coloniales y supremacistas del siglo XIX. Y el papel de Europa anadea entre la simpatía (Alemania, Hungría), el silencio cómplice (la inmensa mayoría de países) y el postureo (España).
| Aquí tienen a Netanyahu explicando en la ONU como crear un Lebensraum israelí. Por lo que sea, no ocupa portadas en la prensa europea. |
Gaza es la tumba moral de occidente. Todo el mundo lo ve a diario. Nadie se traga el mantra de los valores europeos después de atestiguar como un país de tradición, instituciones y peculiaridades occidentales se dedica a macarrear Oriente Medio sin mayor consecuencia que algún "eso está muy mal, Benjamín". Ni que mencionar del asunto sirio, donde un yihadista se hace fotos con los ministros de la izquierda europea (Albares, Ana Aelena Baerbock).
| La epifanía de la hipocresía progre-liberal. |
¿No me creen? miren ustedes cuantos países están en el BRICS, cuantos habitantes del globo representan, y compárenlo con nuestro bando (UE+países anglosajones+japón+Corea del Sur). El Sur Global, antes llamado Tercer Mundo, no se quiere arrimar a Occidente.
Como decía Julio Anguita, no somos más puros que nadie.
Para terminar.
La Unión Europea está viviendo de prestado. Si redobla sus esfuerzos en esta misma política, es cuestión de tiempo que el barril explote por cualquier lado, ya sea por una victoria masiva de partidos euroescépticos, por un colapso del frente ucraniano, o por un aumento de las tensiones sociales por las deficiencias estructurales (privatización de los servicios esenciales, encarecimiento de recursos básicos...) o por cualquier otro suceso inesperado.
Europa no está en un periodo álgido, sino que camina sobre un finísimo alambre, un claroscuro en el que los monstruos acechan con las garras afiladas. I walk the Line, como cantaba Johnny Cash. Lo peor de todo es que los artífices de esta tragicomedia van dando sermones por el mundo. Y tenemos que aguantarlos.
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