Vladimir Putin: Ideología y conducta.

A modo de aclaración.

Antes de que se levanten las sospechas, no simpatizo con Putin ni con nada que se le parezca. Sin embargo, considero útil explicar cuales pueden ser las motivaciones y la visión mundial de dicho personaje. Como ya aclaré con Donald Trump, no prometo acertar. Las habilidades proféticas se las dejamos a los tertulianos televisivos. Solo ellos son capaces de explicar el 3-5-2 del Atleti o la economía internacional en cinco minutos. Aquí somos más mediocres, qué se le va a hacer. 


Desde que empezó la invasión de Ucrania en 2022, los medios de comunicación occidentales publicaron artículos, artículos y artículos en los que desgranaban la psicología de Vladimir Putin como un maniático que detestaba a Europa por ser democrática, libre, inclusiva, sostenible, resiliente y un sinfín de palabras mágicas. Dicho de otra forma, Putin era el enemigo jurado de Europa. Por eso había invadido Ucrania. 


La televisión, cuna del conocimiento.

En consonancia con esta visión,  los estudios de las causas profundas de la guerra quedaron en un segundo plano, y los titulares sensacionalistas coparon las redacciones de los periódicos. En lugar de investigar el perfil de un líder político desde un prisma más tangible, más riguroso, se prefirió tirar por el psicoanálisis de barra de bar. 

Para hacer un repaso breve a la evolución de Putin, haré un desglose temporal. Insisto, esto es un esbozo, un retrato general y especulativo. Mis afirmaciones pueden estar desfasadas mañana mismo.

2000-2007: Luna de miel fallida con Occidente.

Cuando Putin llegó al poder, Rusia era poco más que las ruinas de la URSS. El país había entrado en el capitalismo de mala manera (menos sus oligarcas, que hicieron enormes fortunas). En dicho contexto, Putin trató de meter a Rusia en el club de las potencias occidentales. Por ello, apoyó a EEUU tras el 11-S y se acercó a Alemania y Francia. La Rusia comunista pasó a ser una curiosidad de la historia. 

Putin haciendo amigos en el bando de la Libertad.

Sin embargo, Rusia nunca fue del todo aceptada. De hecho, las ampliaciones de la OTAN se sucedieron como si la Guerra Fría aun siguiera latente. Esto provocó que, en 2007, Putin pronunciase un famoso discurso en Múnich en el que advirtió a los países occidentales de las consecuencias de su prepotencia. :

2008-2022: entre una y otra.

Estos catorce años son convulsos. En 2008, estalla una crisis económica que abre un periodo de incertidumbre, en el que empiezan a abrirse las brechas entre Occidente y Oriente. Rusia se encuentra en medio de este tinglado, y la política exterior de Putin es un reflejo de este contexto. Unos días a un lado, y otros días a otro.   

En Oriente Próximo, Putin fue crítico con la intervención en Libia de la OTAN, en 2011. Asimismo, Rusia participó militarmente en Siria (2015) y firmó acuerdos con Irán y Turquía. 

Con la Alemania de Ángela Merkel fortaleció su relación económica. De esta manera, se construyeron los gaseoductos Nord Stream 1 y 2 que abastecían de energía barata al país germano. Probablemente os suenen.

Merkel mostrando enorme incomodidad por estar frente a el Enemigo.


En el año 2014, estalló una revuelta en Ucrania que dividió el país en pro-occidentales y pro-rusos. EEUU y sus sucedáneos apoyaron a un bando y Rusia a otro. En esta ocasión, Rusia recibió sanciones económicas del bloque occidental. Las tensiones aumentaron.

Y tras todo este baile de sables, China construía poco a poco su posición como candidata a primera potencia mundial. Cuando Rusia chocara definitivamente frente a EEUU/UE, allí iba a estar el Gigante Asiático para recibirla con los brazos abiertos. 


La geografía es un factor determinante en este panorama. Rusia pivota entre Asia y Europa. Esto le brinda la oportunidad de desarrollar una política hacia un continente u otro según le convenga. 









2022-(...): Hacia Oriente.

El polvorín ucraniano devino en la guerra actual. Este conflicto ha servido para que Rusia consolide su posición como mejor aliado de China en el bloque de las potencias emergentes. Putin ha virado hacia una política orientalista, con el BRICS como principal institución. 

Desconocemos que ocurrirá en el futuro, pero, por el momento, parece que Putin si va a ser el anti-occidental que venden los medios. Ahora bien, esto no se debe a causas sentimentales ni psicoanalíticas, sino a las dinámicas de poder en las que participan todos los estados. Los nuestros incluidos. 

Xi Jinping, el nuevo mejor amigo de Putin.


Conclusiones.

No puedo leer la mente de Vladimir Putin. Sin embargo, si puedo, con mayor o menor brillo, aportar unas pinceladas sobre su perfil como gobernante en materia de política exterior. Putin tiene más una conducta que una ideología. No se relaciona con un jefe de estado u otro por afinidad ideológica, y mucho menos por condiciones psicológicas. Su criterio es el interés de Rusia como estado (no confundir esto con el bienestar de su población, ni similar).

Su doctrina de política externa es calculadora. Putin trata de atender a las fortalezas, debilidades, oportunidades y riesgos que se le presentan a Rusia como potencia. Y después, actúa. Por ello, en 2001 buscaba la amistad con EEUU, y en 2023 da discursos elogiando a Fidel Castro. Y no se ruboriza con nada de ello. No es un villano de Marvel, sino un personaje de Juego de Tronos. De irracional, caótico o maniático no tiene nada.

Terminaré con unas recomendaciones. Desde hace unas cuantas semanas, muchos de mis seguidores (es decir, dos amigos míos, tres en ocasiones extraordinarias) me han pedido que añada alguna fuente interesante sobre lo que escribo. 

Para el que no tenga tiempo (que por desgracia, son muchos), hay una serie de canales de Youtube en los que se explican estas materias con enorme lucidez: 


Aquí van unos libros relevantes para entender el caos actual:





















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