Mientras dure la guerra.
El País esboza la posibilidad de que la guerra de Ucrania dure hasta final de la década. Mal asunto.
Hace unos días explicaba que las negociaciones de Estados Unidos con Rusia van regular. Bien, pues hoy vengo a hacerme eco de noticias más crudas. El diario más leído en la lengua castellana, cuya posición favorable a la comparsa atlantista es más que evidente, ha publicado un artículo en el que explican, con una coherencia y una propaganda belicista que asusta, que podemos asistir a una prolongación duradera de la guerra de Ucrania.
Dejando a un lado que el artículo insinúa que repatriar a jóvenes ucranianos para traerlos al frente es algo deseable, si tiene un elemento de análisis que merece un detenimiento. Grosso modo, explican que Rusia no ha terminado con la guerra debido a que no ha roto el frente de guerra, a la par que su avance es lento (y yo añadiría que inexorable). Este congelamiento no cambiaría la percepción del Kremlin, que no terminará hasta lograr sus objetivos políticos. Casualidades de la vida, El País se ha puesto de acuerdo conmigo. Y, en lo que respecta a Ucrania, el tabloide nos intenta hacer ver que aun existen opciones muy serias de remontada frente al oso ruso. Para ello, hay que mezclar el esfuerzo militar con el de las sanciones. No voy a entrar a valorar esto último porque no lo merece.
El caso es que esto de la guerra "congelada" esconde algo de cierto tanto en el bando occidental como en el ruso.
Caso europeo: entre la charanga, la ganancia y la hipocresía.
No me cabe duda de que la Unión Europea, dirigida por Úrsula Von der Leyen, más conocida como la del Poni, estaría encantada de que algo así ocurriese. Hay varias razones para pensarlo. En primer lugar, la clase política europea, sobre todo, la franco-alemana, ha hipotecado su existencia a la guerra contra Rusia. Mientras Rusia tenga las botas puestas en Ucrania, el negocio es redondo. Cualquier cosa negativa que ocurra en Francia y Alemania (por ejemplo, la escandalosa subida del precio de la energía) tendrá su excusa en que viene de la mano negra de Putin o de "la desinformación rusa". Y encima no tendrán que asumir el coste electoral de perder soldados en el este de Europa, pues de eso ya se ocupa Ucrania. ¿os parecen pocas razones para que se pongan contentos con que haya una guerra larga? pues esperad que no hemos terminado.
Gracias a una hipotética congelación del conflicto, las empresas armamentísticas occidentales van a conseguir unos beneficios faraónicos, y sus enlaces para posibilitar todo este business pantagruélico serán... ¡Abra Cadabra! los contratos con las administraciones públicas europeas. No es magia, son tus impuestos, subastados por unos cretinos en traje, esos que tu periódico de confianza llama "moderados". ¿Y cómo se podría asegurar un negocio así? quiero decir, para tener contratos armamentísticos estables, fiables, se necesita...bueno, pues eso, una guerra de unos años.
Uno, inteligentemente, me preguntará si esto no tiene implicaciones en la vida diaria de los europeos, o si de verdad van a ser capaces de convencer a la gente. Yo, francamente, creo que cada vez lo tienen más difícil. Sin embargo, no será por falta de esfuerzo de la unión y sus medios cómplices. La operación de guerra psicológica contra la población es total. Llevamos tres meses oyendo hablar de supuestas invasiones de espacio aéreo que no se pueden ni demostrar y de peligrosísimos drones militares rusos que van y vuelven por Europa con el objetivo de no hacer absolutamente nada. Hace tres días, se supone que un terrible transformer decepticon pasó por el aeropuerto de Bruselas. Hubo que cerrar y todo. Bien, pues no hay ni fotos. Ni rastro. Pero bueno, es igual, porque el efecto de asociación psicológica ya se ha creado contra la población. No es el qué o el cómo, sino el para qué.
La obsesión con los drones es la nueva moda de la propaganda bélica europeísta. Recientemente, Úrsula Von der Leyen dijo que era necesario crear un "muro de drones" para defendernos de Rusia. Al respecto de estas declaraciones debo hacer dos matices:
1. Eso solo lo he visto en la segunda película de Guardianes de la Galaxia.
2. La guerra moderna, por mucho dron que haya, sigue teniendo trincheras y sigue siendo una cuestión humana. ¿No será que la intachable Úrsula está buscando inflar la demanda de drones, dándole un regalito a las empresas productoras de drones?
En España, no sé si por suerte o desgracia, los ecos de Europa llegan un poco tarde. Y como son conscientes de ello, ya hay algún que otro burócrata lanzando avisos:
No ha mencionado al Monstruo del Lago Ness o al Kraken porque no le da el ingenio. En todo caso, en Cantabria tienen al hombre pez de Liérganes. Podemos pedir una cesión a los norteños para que haga de defensa en el mediterráneo durante tres temporadas (o trescientas, visto que quieren que se alargue el asunto) y todos contentos.
Un poco de Folclore para vosotros.
Rusia: relativa calma.
La idea de sostener una guerra de desgaste industrial se mantiene en el Kremlin. No han cambiado esa estrategia desde la retirada de Jerson, ocurrida a principios de 2022. Sin embargo ¿Rusia va a querer mantener este esfuerzo bélico a largo plazo? hay puntos en contra y a favor para estudiarlo.
Hemos de entender la política interna rusa, en la que Putin, más que un Zar, es un árbitro entre facciones oligárquicas con distinta visión geopolítica. Dentro del ejército, hay sectores del estado mayor que reclaman una mayor dureza al presidente para acabar pronto con la guerra. Públicamente, la doctrina exterior, expresada por el ministro Lavrov, se mantiene templada. Ahora bien, uno de los intelectuales orgánicos de la clase dominante rusa, Sergueí Karaganov, ya ha asomado la patita en favor de ir terminando el conflicto para que Rusia se pueda centrar en integrarse junto con los países asiáticos. Mi opinión: el gobierno ruso mantendrá la guerra de desgaste tal y como está haciendo, con el objetivo de romper el frente, pero no descarto del todo una escalada, dada la disparidad de opiniones internas.
Otro apartado a tener en cuenta. Hay quien cree que Rusia no está interesada en proseguir con la guerra debido a que su economía está siendo mermada por las sanciones occidentales. Ciertamente, hay datos macroeconómicos preocupantes (tipos de interés elevados, inflación...), pero no parecen suficientes, ni mucho menos, como para evidenciar que el estado esté cerca del colapso. Además, el tiempo está jugando a su favor en este sentido, ya que, a cuánto más tiempo pasa, más protagonismo económico adquiere Rusia en los mercados emergentes, y, por lo tanto, más capacidad tiene para desacoplarse de Europa. Y por otra parte, si mañana Rusia acabase la guerra de cualquier manera, las sanciones no desaparecerían. Así que, salvo sorpresa, desecho esa tesis que da tanto protagonismo a las sanciones y a la macroeconomía. Europa ha emitido ya hasta 17 paquetes de sanciones y el Kremlin sigue ahí.
Con toda esta exposición, creo que una guerra larga no es del agrado completo de Rusia, pero pueden usarla para fortalecerse internamente.
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