The king is tired.

Se habla de paz en Ucrania, pero los obuses siguen volando. Se supone que el presidente de Estados Unidos está deseoso de acabar con la guerra, pero no es capaz. Y no lo va a ser si sigue por este camino. Lo explico en este artículo.


Soy un devoto de las primeras temporadas de Juego de Tronos, así como de la saga  literaria de George R. R. Martin. Hay una escena que me fascina y me viene a colación de los eventos presentes. En una reunión con sus burócratas, el rey Joffrey, un adolescente despótico con muy poca mollera, rompe en cólera frente a su abuelo, su principal consejero y, en el fondo, la verdadera autoridad de la sala: Lord Tywin Lannister. Todos recordarán la magnífica interpretación de Charles Dance. Bueno, a lo que iba. Tras unas cuantas farfulladas insoportables, Tywin Lannister le dice al rey delante de todos: "el rey está cansado. Mándenlo a dormir a su alcoba". Ante este "desafío", Joffrey replica airado, con algaradas ridículas...pero termina en la alcoba, y Tywin Lannister se mantiene imperturbable. Aquí la escena. Deliciosa.

¿A qué viene todo esto? Bien. A que USA tiene mucho de Joffrey y Rusia de Tywin Lannister. Y no quiero que esto se interprete con que están en el mismo bando, o que uno es siervo de otro, como dice la burda propaganda europeísta. Es un asunto más profundo que no alcanza a la sesera de las gusaneras mediáticas del occidente colectivo. 

Trump quería acabar con la guerra de Ucrania. Entendía que era un disparate provocado por un presidente senil y sus adláteres del Deep State, una suerte de conspiradores que buscaban engordar las cifras de las armamentísticas y empantanar a USA en una guerra inútil mientras el verdadero adversario, China, aguardaba con su calma confuciana. O esto es, más o menos, lo que decía en campaña. Ha pasado cerca de un año desde que tomó posesión del cargo, y la guerra sigue enquistada. Con "enquistada" me refiero a que se mantiene en una victoria lenta pero imparable de Rusia sobre Ucrania. 

En todo este tiempo, Trump ha hecho gala de lo que contábamos aquí hace tiempo: de su talante "negociador" (estamos tratando con un tipo que tiene un libro escrito por si mismo, protagonizado por él mismo, hablando de como él mismo llega a acuerdos empresariales fantásticos e inigualables, un Jesús Gil de la raza aria, básicamente). No os engañéis, no hace mal en vender esa imagen. Trump no es tonto. Es un zafio, intelectualmente inexistente  y un personaje grotesco, sí. Pero es muy bueno en su mundo, es decir, en el del regateo, la estafa, el negocio rápido, la especulación y, en fin, el mafioseo. Donald Trump es un jugador de Póker.

Y, como jugador de póker que es, se ha tirado los siguientes faroles:

- Declaró que cuando llegase al cargo, la guerra de Ucrania terminaría en 24 horas (luego dijo que era una broma. Imagino que los ucranianos, con perdón de la expresión, se estarán descojonando con las ocurrencias del gambler de 79 años).
- Montó en cólera contra Zelensky en público por no llegar a un acuerdo de paz. Una patochada, un numerito, otro farol. Si USA quiere, Ucrania se queda sin medios en 15 minutos y firma la paz. 
- Organizó una reunión con Putin en Alaska, la cual ha servido más para acuerdos comerciales entre las clases empresariales rusas y americanas. Aquí sale ganando como businessman.
- Ante una reciente negativa de Rusia a aceptar unos términos específicos (ya ni me acuerdo de cuales eran), salió en su red social, Truth Social, a declamar a los cuatro vientos que Ucrania podía remontar la guerra sin problema. Vamos, como quien habla de la final de Champions entre Liverpool y Milán que acabó 3-3.

Ha habido muchas más algaradas, los detalles concretos son irrelevantes. El caso es que todas llevan a lo mismo. A que Rusia no le hace ni caso, y a que la paz no está cerca, por el momento. 

Decíamos que Trump es el mejor en el Póker. Pues resulta que Vladimir Putin juega al ajedrez. Y con esto no pretendo elogiarle. Pero si hemos de aclarar algo. el Kremlin ha ido a la guerra con las ideas muy claras, ha sopesado cuando llevarla a cabo (Emmanuel Todd dixit), como esquivar las sanciones y con quien establecer alianzas. Dicho de otra forma: van ganando, y no habrá farol de póker, no habrá órdago, all-in que los mueva de ahí.

Rusia invadió Ucrania para acabar con lo que Putin ha llamado mil veces las razones profundas de la guerra. Dicho en román paladino, no cejará en sus hostilidades hasta que la OTAN se marche de su frontera y que Ucrania quede desmilitarizada. De hecho, la cuestión de ocupar territorio ucraniano era, en un origen, algo secundario. Y si no me creen, busquen "acuerdo de paz de Estambul de 2022 Naftalí Bennet" y ustedes me dicen. 

Mi conclusión/predicción: Rusia, salvo sorpresa mayúscula, no se va a mover de sus objetivos, pues fue a la guerra para conseguirlos. Por eso, las algaradas de Trump (I am the King! como diría Joffrey) no sorprenden a su adversario, ni le hacen torcer el brazo. 

¿Y qué va a hacer Trump? si accede a todas las peticiones rusas, quedará como el presidente que perdió Ucrania ante la opinión pública, o como "el peón de Putin en Occidente". Todo esto con las mid-term a la vuelta de la esquina. Pero claro, tampoco puede escalar a una guerra contra Rusia, porque 1) no es existencial para USA y 2) supone un riesgo elevadísimo de enfrentamiento nuclear. 

Deja esa mano quieta, chica sonriente, 

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